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Peso y esterilidad (Fertilidad)

El sobrepeso y la obesidad pueden afectar a diferentes niveles de la salud, incluyendo la fertilidad tanto de la mujer como del varón.

Para evaluar si una persona se encuentra en un peso correcto se hace necesario usar el índice de masa corporal (IMC) que relaciona el peso y la estatura (http://www.calculoimc.com). Se considera un peso normal, cuando el IMC se encuentra entre 20 y 25, sobrepeso entre 25 y 30 y obesidad cuando éste es superior a 30. En el otro extremo, hablamos de un déficit de peso si la persona se encuentra en un IMC por debajo de 20.

Son muchos los estudios los que han evaluado a lo largo de los tiempos la relación de las alteraciones del peso, ya sea al alza o a la baja, con los problemas para concebir un hijo.

Un IMC menor de 18,5 (bajo peso) puede causar ciclos menstruales irregulares e incluso ausencia de ovulación. Estas pacientes deben consultar a su médico de referencia para estudiar las causas del bajo peso y establecer estrategias para resolverlo

En el caso de la mujer, el exceso de peso acarrea una serie de alteraciones endocrinometabólicas que pueden traducirse en desórdenes en el ciclo menstrual que deriven en una falta de ovulación. En el caso de las mujeres obesas, la mayor presencia de triglicéridos, glucosa e insulina crea un peor ambiente en el entorno de los folículos ováricos, lo cual se traduce en una peor calidad de los óvulos. Si nos encontramos iniciando un tratamiento de fertilidad para conseguir el embarazo, también debemos conocer que el exceso de peso puede alterar la estimulación ovárica y hay estudios que demuestran que los embriones de las pacientes con obesidad son de peor calidad y por  tanto se encontrarán con más dificultades a la hora de la implantación.

Pero la problemática se extiende más allá del problema en la concepción, una vez conseguida la gestación, las mujeres con exceso de peso, presentan una mayor probabilidad de abortar y un aumento de las complicaciones maternas y fetales, tales como diabetes gestacional, hipertensión en el embarazo, hijos con un peso excesivo para la edad gestacional, así como mayores complicaciones en el momento de parto, como pueden ser partos instrumentales o por cesárea.

En cuanto al varón hay muchos estudios que han demostrado como la obesidad afecta a la calidad del semen, produciendo una menor movilidad de los espermatozoides, así como alteraciones en su material genético, lo cual conlleva a dificultad a la hora de conseguir la gestación así como mayor riesgo de aborto una vez conseguido el embarazo.


Controlar el peso es el mejor tratamiento: disminuir el peso requiere mantener una dieta rica, saludable y equilibrada, así como realizar una actividad física regular. Estudios recientes apoyan la idea que la dieta mediterránea rica en verduras, pescados, aceite de oliva y con restricciones a la carne roja mejora los resultados de las técnicas de reproducción asistida.

Es recomendable dejarse asesorar por un profesional en la materia. Conseguir un peso corporal normal, puede invertir las alteraciones hormonales, permitiendo así restaurar la fertilidad.