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Incontinencia urinaria de esfuerzo

¿Qué es suelo pélvico?  ¿Qué es la incontinencia urinaria de esfuerzo? Tratamientos para la incontinencia urinaria de esfuerzo ¿Es posible disminuir las pérdidas de orina sin intervención quirúrgica? ¿Cómo se entrena el suelo pélvico?  Consejos para hacer los ejercicios de recuperación del suelo pélvico ¿Hay algo más que pueda hacer antes de la cirugía?

 

Escucha el programa de radio ‘Solo para ellas’ de Onda Cero Alcázar de San Juan donde hablamos sobre la incontinencia urinaria:

 

incontinencia urinaria

¿Qué es suelo pélvico?
Denominamos suelo pélvico al conjunto de músculos, nervios, vasos sanguíneos y tejido conectivo que cierran el abdomen en su parte más inferior. Desde el punto de vista anatómico y funcional es una región muy compleja ya que:

  • Es el encargado del control sobre la emisión de gases y heces del sistema digestivo.
  • Regula el paso de la orina.
  • Mantiene las vísceras abdominales (vejiga urinaria, útero, asas de intestino) en posición anatómica.
  • Interviene en la función sexual.

 

¿Qué es la incontinencia urinaria de esfuerzo?
Es una pérdida involuntaria de orina que ocurre durante una actividad física como toser, estornudar, reír o realizar ejercicio. En su aparición influyen factores como:

  • La edad.
  • El número de partos previos.
  • El estado hormonal: previo a la menopausia o posterior.
  • Estreñimiento crónico.
  • Episodios periódicos de tos: pacientes fumadoras, asmáticas, etc.
  • Obesidad.
  • Etc.

 

Tratamientos para la incontinencia urinaria de esfuerzo
Son varios los tratamientos que se pueden aplicar, dependiendo del grado de incontinencia urinaria que presente y del deterioro anatómico, ya que no se tratan igual las pérdidas de escasas gotas de orina en ausencia de anomalías anatómicas que aquellas pérdidas abundantes acompañadas de un descenso de diversos órganos internos (vejiga de la orina, útero o matriz, etc.). Podemos agrupar los tratamientos en dos grupos fundamentales:

  • Tratamientos conservadores que no implican intervenciones quirúrgicas.
  • Tratamientos quirúrgicos.

 

¿Es posible disminuir las pérdidas de orina sin intervención quirúrgica?
Los tratamientos conservadores son aquellas medidas que no incluyen actos quirúrgicos. Puesto que sabemos que existen factores que influyen en la aparición de la incontinencia de orina de esfuerzo, podemos modificar los hábitos de vida para intentar reducirlas.

  • Perder de peso
  • Reducir el consumo de cafeína
  • Evitar el estreñimiento, ya que en el estreñimiento crónico deteriora el suelo pélvico por las grandes presiones que soporta para el paso de las heces. Una dieta rica en fibra y, si es preciso, el uso de laxantes evita la progresión de la enfermedad.
  • Evitar la tos, ya que ésta supone también incrementos muy grandes de la presión abdominal. Así, todas aquellas medidas que reducen la tos contribuyen a reducir la progresión de las pérdidas de orina y el descenso de los órganos pélvicos:
    • Tratamiento temprano de enfermedades respiratorias como el asma
    • Supresión o reducción del hábito de fumar
  • Evitar los deportes y ejercicios que impliquen impacto contra el suelo, ya que los deportes y ejercicios que conllevan saltos frecuentes suponen un incremento de presión a causa del choque de las vísceras abdominales contra el suelo pélvico. Es más aconsejable la natación o la gimnasia hipopresiva que el baloncesto o el running.
  • Entrenar la musculatura del suelo pélvico, ya que la contracción fuerte y rápida de los músculos cierra la salida de orina de la vejiga durante los aumentos bruscos de presión abdominal como la tos, risa, esfuerzos, etc. El entrenamiento del suelo pélvico hace que sus músculos se refuercen y sean capaces de contraerse con mayor fuerza y durante más tiempo.

 

¿Cómo se entrena el suelo pélvico?
El primer paso de la rehabilitación del suelo pélvico es reconocer los músculos que debe contraer. Este paso es fundamental, así que tómese su tiempo. Para ello hay diversos trucos sencillos que usted puede hacer:

  • Autoexploración: en posición sentada y en un ambiente tranquilo, introduzca los dedos limpios dentro de su vagina. Posteriormente, realice la maniobra que hace cuando no desea que se le escape una ventosidad por el ano. ¿Ha notado cómo la vagina aprieta los dedos? Relaje de nuevo los músculos y repita el ejercicio varias veces. No debe asociar otros movimientos al ejercicio y para ello debe tener en cuenta:
    • Procure respirar al mismo tiempo que contrae los músculos para evitar hacer fuerza con el abdomen
    • No mueva la pelvis
  • Cortando el chorro de la orina: siéntese en el inodoro y separe las rodillas. Comience a orinar y pare a la mitad, luego vuelva a orinar y pare de nuevo, después orine hasta el final. Con esto habrá aprendido a reconocer cuáles son los músculos a contraer. Esto sólo debe utilizarlo para aprender, no es recomendable repetir la interrupción del chorro de orina a menudo.

Organícese y, sobre todo, no se desanime. Pretendemos que tenga una musculatura del suelo pélvico con fuerza suficiente para poder compensar la fuerza de la tos. Por lo tanto, cuantas más veces ejercite sus músculos mayor será su fuerza de contracción y la duración de la misma.

  • Busque un lugar tranquilo para empezar a hacer los ejercicios hasta que aprenda a realizarlos, un lugar donde se pueda concentrar bien como el baño o su habitación.
  • Al principio, aunque haga menos ejercicios de los que le recomendamos, póngase objetivos o metas que pueda cumplir para no desanimarse antes de empezar. En vez de tres tantas de ejercicios puede empezar por una sola.
  • Piense en qué momento del día podría dedicarse 15 minutos: al levantarse, al acostarse, viendo un determinado programa de televisión, etc.
  • Escoja una manera de recordarse que tiene que realizar los ejercicios: una nota en el espejo, una pegatina en el televisor, un determinado imán en la nevera, etc.
  • Procure premiar su esfuerzo de alguna manera. Por ejemplo, puede anotar de entrenamiento y regalarse una flor o tomar un determinado bombón cuando lleve 10 días realizándolos.
  • Todo el que afronta un tratamiento de rehabilitación tiene días de desfallecimiento o abandono. Si no realiza los ejercicios durante algunos días, no se desanime y simplemente comience a realizarlos otra vez.
  • Vigile sus progresos, puede llevar un calendario en el que marque los días que no pierde orina, con el tiempo verá cómo va mejorando.
  • Cuando haya aprendido a realizar los ejercicios, adquiera el hábito de realizarlos asociados a alguna actividad cotidiana: contestando al teléfono, sentada en la oficina, esperando en una cola, viendo la publicidad en televisión, etc.
  • Es fundamental la constancia en su realización. Los resultados en la mejora de pérdidas de orina pueden tardar algunas semanas en apreciarse, entre 4 y 12 semanas, y debe mantenerse su práctica durante toda la vida.

 

Consejos para hacer los ejercicios de recuperación del suelo pélvico
Las siguientes recomendaciones son lo mínimo que deberá conseguir pasado el tiempo inicial de aprendizaje, no obstante recuerde que cuanto más ejercite mejores serán los resultados.
Debe combinar dos tipos de ejercicios, los rápidos le permitirán responder más deprisa a un ataque de tos o un estornudo brusco y los lentos le proporcionarán la potencia o fuerza suficiente para evitar las pérdidas de orina.
Tipo lento:

  • Se realiza la contracción del músculo intentando mantenerla al máximo de nuestras posibilidades durante 5 segundos y relajando después el músculo.
  • Descanse diez segundos (cuente despacio hasta 10).
  • Repita el ejercicio entre 10 y 15 veces.
  • Realice 3 tandas al día.

Tipo rápido:

  • Se contraen y relajan los músculos tan rápidamente como se pueda.
  • Realice series de 10 contracciones y relajaciones consecutivas.
  • Repita el ejercicio 4 veces al día.

 

¿Hay algo más que pueda hacer antes de la cirugía?
Sí, existen una serie de dispositivos plásticos, los pesarios, que se colocan en la vagina y proporcionan el soporte que perdieron sus tejidos. Los hay con diferentes formas según el grado de defecto y la localización del defecto predominante. Después de un breve entrenamiento, guiado por su ginecólogo, usted podrá colocarlo y quitarlo sin problemas.

Están indicados para aquellas pacientes con defectos importantes que desean posponer la cirugía, como por ejemplo las que no descartan nuevos embarazos, o en aquellas que los riesgos de la intervención son mayores que el beneficio, como las pacientes ancianas o con múltiples problemas médicos.